AISLAMIENTO TÉRMICO

El cambio climático ya es una evidencia en los últimos años y sobre todo referido a la “ola de calor”.

Hace simplemente 20 años la inmensa mayoría de los proyectos de edificación no contemplaban la instalación de aire acondicionado en las viviendas. Solo se combatía el frío, no el calor.

Hoy día cualquier edificación tiene un aparato de aire acondicionado. Sin embargo esta maquinaria no es realmente efectiva si no se aíslan térmicamente las fachadas. El tejado es la fachada más expuesta al sol y sin embargo es la que generalmente carece o tiene menor aislamiento térmico.

Consecuencia de ello es que el forjado se calienta y transmite el calor a la vivienda produciéndose el efecto “horno” de forma más evidente en la última planta, en buhardillas, bajo cubiertas y áticos.

Además el aire acondicionado no es capaz de contrarrestar el calor de una forma eficaz y económica.

La solución a estas incomodidades producidas por las altas temperaturas, que hacen inhabitables todas o algunas dependencias de una casa, es simple, fácil, económica y duradera: EL AISLAMIENTO TERMICO EXTERIOR.

Los trabajos a realizar, básicamente consisten en desmontar la pizarra, instalar el aislamiento térmico exterior y colocar la misma pizarra. Los trabajos no son molestos, pues se realizan desde el exterior y en un tiempo mínimo (5 días por cada 100 m2).

Con ello se consigue:

  • Un mayor confort y habitabilidad en la última planta y en general en toda la vivienda.
  • Un importante ahorro de energía tanto en verano como en invierno.
  • Ausencia de dilataciones de los distintos materiales de construcción y de los ruidos que a veces provocan.
  • Una instalación nueva del tejado de pizarra, al cambiarse los ganchos de las pizarras por los actuales más duraderos de acero galvanizado y posibilidad de sustituir las limas deterioradas.